Son muchos, est√°n en todas partes, desde Barcelona hasta los pueblos m√°s remotos de la geograf√≠a catalana: cintas de pl√°stico amarillo atadas a barreras o rejas, parapetos o balcones. Para los independentistas, son el s√≠mbolo de la lucha por la libertad de los presos pol√≠ticos, los l√≠deres separatistas que han sido encarcelados durante meses acusados de “rebeli√≥n”. Pero durante d√≠as, en una escalada de tensi√≥n preocupante, se han convertido en el nuevo terreno de enfrentamientos con los sindicalistas. Primero las incursiones nocturnas -decenas desde principios de julio- de grupos armados con tijeras o cuchillos que tienen como √ļnico objetivo retirar los lazos amarillos para “recuperar el espacio p√ļblico”.

Pero por primera vez, el l√≠der de Ciudadanos, Albert Rivera, sali√≥ directamente al campo -tambi√©n armado con tijeras- y, en beneficio de c√°maras y fot√≥grafos, intent√≥ retirar de forma demostrativa las cintas de una barrera en el peque√Īo pueblo de Alella, en la provincia de Barcelona. Con √©l tambi√©n la presidenta regional del partido In√©s Arrimadas, en una prueba de fuerza medi√°tica que la formaci√≥n antinacionalista espera que traiga un ingreso electoral.

La apuesta de Rivera es peligrosa (el neol√≠der del Partido Popular, Pablo Casado, ha sido hasta ahora m√°s cauteloso al respecto), pero el “conflicto de cintas amarillas” tambi√©n puede complicar los t√≠midos intentos de di√°logo entre el Gobierno de Madrid, liderado por Pedro S√°nchez, y el ejecutivo de la Generalitat, presidido por Quim Torra. El origen de los contrastes es el hecho de que, en los √ļltimos d√≠as, los Mossos d’Esquadra -la polic√≠a auton√≥mica catalana- han identificado en varias ocasiones a los autores de las redadas antitap√≥n para evaluar si se ha cometido alg√ļn delito (se habla de posibles violaciones de la ley para la seguridad de los ciudadanos -la “ley mordaza” de Rajoy-, ya que a menudo los autores deben estar encapuchados y equipados con armas blancas). Pero hace tres d√≠as, la Fiscal√≠a General de la Naci√≥n abri√≥ una investigaci√≥n sobre la legitimidad de la acci√≥n de los Mossos.

Desde Madrid, la fiscal general del Estado, Mar√≠a Jos√© Segarra (nombrada por el Gobierno de S√°nchez), intent√≥ paliar la pol√©mica diciendo que “ni ponerse ni quitarse las cintas amarillas puede considerarse un delito”. Y luego puedes seguir para siempre. Anoche, 80 encapuchados limpiaron los lazos en Cabrera de Mar, en el Maresme. Ayer por la ma√Īana los independentistas locales ya hab√≠an inundado el pueblo de nuevo con cintas amarillas.