Ante los últimos episodios de la escalada represiva contra el movimiento catalán, reclamamos la huelga general en Cataluña. “La primavera catalana” converge con todas las luchas contra el régimen de 1978 en toda España!

En las últimas 48 horas hemos asistido a una brutal intensificación del golpe institucional contra Cataluña y de la bonaparcialización del régimen en 1978. El encarcelamiento el pasado viernes de los concejales Jordi Turull, Raül Romeva, Josep Rull, Dolors Bassa y la ex presidenta del Parlamento Carme Forcadell, a quienes se aplica el artículo 155 de la Constitución, y la detención en Alemania de Carles Puidgdemont, confirman que el bloque monárquico (formado y liderado por Felipe VI, el gobierno del Partido Popular, Ciudadanos, el Partido Socialista Español y el poder judicial) afirma que se está rompiendo el movimiento democrático catalán. La cooperación alemana confirma que la reaccionaria UE y sus gobiernos apoyan el golpe como ya lo han hecho la Comisión Europea y el Consejo de Europa.

Encarcelar o mantener el exilio hasta la celebración del juicio, impedir que la mayoría independentista que ganó las elecciones del pasado 21 de diciembre forme un gobierno, mantener activo sine die el artículo 155 de la Constitución y mantener los más de 900 procesos judiciales abiertos contra activistas catalanes: estos son los ingredientes para frenar a Cataluña y abrir las puertas a la restauración reaccionaria del régimen de 1978. Una restauración más centralista basada en la persecución de los derechos y libertades fundamentales, una forma de gobierno basada en jueces, fiscales y policías.

Este recrudecimiento represivo en España ha dado lugar a la reanudación de las movilizaciones callejeras. Este viernes, miles de catalanes salieron a la calle, bloquearon las calles y rodearon las delegaciones gubernamentales. Este domingo se organizaron nuevas protestas y bloqueos de carreteras. Para muchos es el inicio de la Primavera Catalana, con la esperanza de que la movilización social del 1 y 3 de octubre y el 8 de noviembre vuelva a entrar en vigor, movilizaciones que la activación del `artículo 155 de la Constitución ha dejado pendientes.

El espíritu nacionalista y unitario encendido por el bloque monárquico y los medios de comunicación del régimen en otoño tratará de ganar terreno y un consenso social renovado, pero esta vez no será tan sencillo para el poder reaccionario. Algunos miembros del bloque monárquico como el PSC se han distanciado de estas últimas medidas, aunque esto no les exime de sus responsabilidades.

El año 2018 comenzó bajo el signo de las protestas contra el gobierno del PP, contra Ciudadanos y contra el régimen de 1978. Cientos de miles de pensionistas salieron a las calles para ver reconocidas pensiones decentes de vejez y para denunciar los millonarios rescates de grandes grupos bancarios. Millones de mujeres han organizado una huelga general en toda España el 8 de marzo. La Corona está desacreditada por la indignación general ante las sentencias contra la libertad de expresión que pretenden meter en prisión a raperos, periodistas y usuarios de blogs. Se están movilizando sectores pre-reglamentados como los trabajadores de la Amazonia o los trabajadores de restaurantes del aeropuerto del Prat.

A través de la Corriente Revolucionaria de Trabajadores (CRT) formamos parte de estas movilizaciones y estamos a favor de la emergencia de una Primavera Catalana capaz de converger, en toda España, con el resto de las luchas sociales y democráticas contra el gobierno y contra el régimen de 1978.

Es urgente preparar una nueva jornada de huelga general en Cataluña, como afirman los manifestantes. Los comités de defensa de la república (CDR), la izquierda independiente y la izquierda sindical deben plantear el problema de la huelga general y poder imponerla también a los sindicatos mayoritarios, como ocurrió el pasado 1 de octubre. Hay que detener todo para exigir la liberación de todos los presos políticos, la suspensión de los procedimientos judiciales, la suspensión del artículo 155 y la defensa del resultado del referéndum del 1 de octubre a favor de la independencia.

Este debería ser el primer paso de un plan de batalla capaz de hacer balance del movimiento del otoño pasado y de relanzarlo. De hecho, es esencial ampliar la base social del movimiento democrático catalán ganando incluso a aquellos sectores de la clase obrera que todavía no se sienten representados. Para lograr este objetivo, esta batalla democrática fundamental debe articularse con la lucha por un programa capaz de resolver los problemas del desempleo, la inseguridad, las pensiones y el servicio público. Un programa ofensivo que puede ganar terreno en relación con los intereses de la comunidad internacional.